lunes, 28 de octubre de 2013

¿Cómo se escribe: Amén o Amen?



Amen / Amén

Amen es una palabra conceptual hebrea (אמן, amen) adoptada por el árabe (آمين  āmīn), tomada luego por la lengua semita en su forma original hebrea y posteriormente por el griego (ἀμήν), con el que se escribió originalmente El Nuevo Testamento, que se emplea al concluir una plegaria originalmente en el judaísmo y posteriormente en el cristianismo y el islam.


Su acepción más aceptada es “Así sea”, aunque en realidad, todos los estudiosos coinciden en que /amén/ no tiene traducción literal a ninguna lengua occidental. Más que traducirse, el concepto /amén/ deberá explicarse de la siguiente forma: “Estar apoyado sobre una roca firme con la certeza absoluta de que no se moverá”.

En la lengua española, la palabra debe siempre escribirse acentuada en la letra /e/: Amén. En hebreo, se escribe sin acento. En latín, se escribirá siempre sin acento, ya que en esa lengua nunca se deberá acentuar la última sílaba en las palabras de dos sílabas, como /amen/.

Es importante recordar que en español, la palabra /amen/ (sin acento) es la conjugación del verbo amar en su tercera persona plural en presente subjuntivo (ellos/ellas/ustedes amen…) y en las mismas personas en imperativo.

En la fe cristiana, amén se sitúa como una afirmación (así sea) al final de las plegarias. Cuando se cita la Palabra de Jesucristo, se establece al inicio, pronunciada (o escrita) dos veces: Amén, amén, con un significado distinto: “En verdad, en verdad”.

Otras acepciones de /amén/, son:
1.- “Además de”; ejemplo: “Amén de lo que me pediste he traído algunas cosas mas”; “Amén del tiempo que se pierde…”
2.- “En un tiempo brevísimo”; ejemplo: “Más pronto que decir amén…”
3.- “Estar de acuerdo”; ejemplo: “Decir amén a todo…”
4.- “Por excepto”; ejemplo: “Amén del hecho de que no hay ninguno de los interesados…”


 

Padre Nuestro
(en español y en latín):

Padre nuestro,
que estás en los cielos,
santificado sea tu Nombre;
venga tu Reino;
hágase tu Voluntad así en la tierra como en el cielo.
Nuestro pan cotidiano dánosle hoy;
y perdónanos nuestras deudas,
así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores;
no nos dejes caer en tentación,
mas líbranos del mal.
Amén.

Pater Noster, qui es in caelis,
sanctificétur nomen Tuum,
adveniat Regnum Tuum,
fiat volúntas tua, sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum cotidiánum da nobis hódie,
et dimitte nobis débita nostra,
sicut et nos dimittímus debitóribus nostris;
et ne nos indúcas in tentationem,
sed libera nos a malo.
Amen.

*Jesús de Nazaret; Evangelio de Mateo 6:9-13




*Jaime F. Pérez Uscanga

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