viernes, 4 de octubre de 2013

La chuquía, ¿alguien la conoce...?

MIS ARTÍCULOS | Viernes, 04 de octubre de 2013 |

La chuquía, ¿alguien la conoce…?


“Para que no huelan a chuquía, hay que ponerle cloro al detergente con el que se lavan los vasos…”, solía decirme una cocinera que trabajó conmigo.
Pero no solo eran los vasos. También los patos, los cubiertos, los trastos. 

Todo en la cocina, decían, puede llegar a oler a chuquía, lo cual me sonaba a alguna maldición gitana, pues no lograba entender el concepto.

¿Qué es la chuquía?, les preguntaba. Nadie supo decírmelo, pues yo creía que era “algo”, no sé, alguna planta, algún animal o mineral… algo físico que tenía un olor característico.

Pero no. La famosa “chuquía” es un concepto muy local (mantense o tamaulipeco, o quizás más extendido a toda la región norteña del país). La chuquía no es algo; es la idea de un olor feo, repugnante.

“Es un olor a huevo”, me dice un amigo. “A huevo podrido”, añade otro.

¿Y por qué no dicen “huele feo”, o “huele a huevo podrido”, que es mucho más explícito que el “huele a chuquía”? ¿Qué es la chuquía?

Los olores siempre son descriptivos y su alusión se funda en la memoria de algo reconocible: Huele a limón; huela a mar; huele a pescado; huele a flores, huele a tierra mojada, etc. Esto de inventar una palabra para identificar un olor cuya gama puede ser tan amplia como la gente que emplea el término se le apetezca es, a mi ver, un error.

El punto es que mis argumentos en defensa del mejor empleo del lenguaje se toparon con gente que si bien no podían o no sabían cómo defender su vocablo (y conste que discutía con personas dueñas de una buena preparación académica, profesionales de la comunicación), lo hacían con tal vehemencia que de inmediato se desató la discusión.

Yo sabía que estaba lidiando con un asunto cultural muy local, muy arraigado y que estaba removiendo fibras emocionales muy íntimas. Estaba yo tratando de arrebatarles algo muy propio, algo con lo que, supongo, nacieron y heredaron de quién sabe cuántas generaciones: La chuquía. El olor a chuquía.

Es un buen tema, pensé, digno de investigar y de exponer.
En mi búsqueda, luego de varios intentos vanos en diversos diccionarios de la lengua española, me topé con un artículo escrito para ContraCultura.com, por Rafael Lara-Martínez en su obra “Nuevo México”, en donde señala sobre la “chuquía” lo siguiente:

“En náhuatl-mexicano, ese veredicto histórico se llama xoquiliztli/xoquiyac, “olor fétido, sofocante, hedor”.  La verdad científica surge como la chuquía que despiden los cuerpos en su silenciosa muerte cotidiana.  Surge por el alimento que de su carne —kata sarka en griego testamentario— hace vivir al ser humano.

En el “vaho, aliento” de los cuerpos, la huella escrita fusiona el “pie, la pierna” —xotl— con el iyaya, “oler mal, tener mal olor”.  Al atar al humano al suelo, la extremidad inferior exhala el aroma de su “andar/vivir (nemi) sobre la tierra (talticpac)”.  En la chuquía, su estar-en-el-mundo se realiza de manera mortuoria y pestilente.  Viva y aromática según la oscilación de la luz a las tinieblas.

Otro hálito que emana de lo entrañable se llama ijiyu/ihiyo(tl).  El hijillo exhala “el aliento, el soplo, el aire, la respiración, la saliva, la espuma”.  Su aureola es peculiar de cada ser viviente y de cada ser inerte.

Se trata de un efluvio primordial ligado al Logos y a la palabra, en la lengua clásica —ihiyotl/tlahtolli— al igual que a la ley y al precepto,nahuatilli/ihiyotl (Bierhorst).  El carácter de tinta negra emparienta el hijillo a la melancolía cuyo sentido literal, “el agua/vapor negra”, proviene del griego melania chole, en latín atra bilis.

Se trata de un “asco, de una aversión, de un horror” a testimoniar: ihayaca/ihiya.  Se teme testimoniar la noche tumultuosa que engendra al animal humano.  Se teme la vivencia de los orígenes (in matris utero).

No hay historia sin chuquía ni hijillo salvo para quienes en una “pérdida entrañable”, el-cahua, se despojan de las entrañas para escribir la historia.  Al hacer ciencias sociales y filosofía latinoamericana, hay países que imponen la existencia de un cuerpo mutilado en el vacío de sus esencias.  

No sólo “nuestro intelecto no comprende nada sin fantasmas (intellectus noster nihil intelligit sine phantasmate)”.  No comprende nada sin los humores —chuquía e hijillo—cuyos espectros tiñen de letras negras la página en blanco”.

Hasta aquí la cita. Como puede observarse, la aproximación descrita del significado de chuquía está íntimamente relacionado, sí, con un olor fétido, pestilente, repugnante… pero con la muerte, con la descomposición. Chuqía, el humor asqueroso que despide el cuerpo muerto de una persona; el humor repulsivo de los olores adquiridos por los pies tras el andar por la vida, por el contacto con la tierra mundo. La chuquía es, en tal sentido, el hedor.

Visto así, cabe preguntar: ¿a eso es lo que huelen los vasos que no fueron bien lavados?, ¿huelen a muerto, a cuerpo humano en descomposición…?

Las referencias me responden por sí mismas: No. Aunque en esencia sí existe una referencia directa relacionada con un olor repulsivo, creo que la chuquía, tal cual se le conoce actualmente en la región norteña del país, es la adaptación no culta de un concepto (no sustantivo, propiamente), en asuntos tan domésticos como el olor que despide un vaso mal lavado.

En conclusión, el empleo del término “chuquía”, aunque pudiera ser inválido dado que no se le registra en los diccionarios de la lengua española y su única referencia conceptual es sólo aplicable a un olor específico (del cuerpo humano sin vida), sí pasa la prueba del uso extendido sobre todo entre las clases populares de la región norteña de México y, por tanto, puede resultar aceptable como un término conceptual no culto, difícilmente definible, incorrectamente aplicado, pero suficientemente entendible y utilizado.

Válido, pues... aunque yo prefiero simplemente decir: "el vaso huele feo", y punto.


2 comentarios:

  1. Chuquilla,es el mal olor que emana de la sangre descompuesta de un animal o de un ser humano.ejem.un pollo que vas a cocinar, y no lo lavarte bien)....hijillo, es el olor que despiden los seres humanos muertos después de algunas horas lo percibes a cierta distancia y te pone los pelos de punta.

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  2. Chuquilla,es el mal olor que emana de la sangre descompuesta de un animal o de un ser humano.ejem.un pollo que vas a cocinar, y no lo lavarte bien)....hijillo, es el olor que despiden los seres humanos muertos después de algunas horas lo percibes a cierta distancia y te pone los pelos de punta.

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