sábado, 20 de febrero de 2016

Memorándum...

No vino, lo trajeron…

Hoy estuvo Baltazar en Mante. De hecho, en el momento en que escribo estas líneas seguramente debe estar todavía tomándose las fotos y estrechando las manos de los priístas que acudieron al Auditorio Municipal a arroparlo… ese priísmo que, efectivamente, sí se mostró unido, pero incapaz de ocultar ese escepticismo que aún flota en el ambiente.
Y tal vez eso tenga que ver con el hecho de que el propio Baltazar Hinojosa Ochoa actuó como si ya portara la pesada investidura del Señor Gobernador, y no la ligera camiseta del candidato obligado a ganarse la confianza y el apoyo entusiasta de la militancia de su partido.
Yo lo vi, lo observé y escuché con atención y me dejó la impresión de que aún no anda todo lo echado pa’delante que se espera de quien prácticamente ya trae en el bolsillo medio boleto que lo acredita como el próximo Gobernador de Tamaulipas.
Lo ví medio frenado, distante, un tanto tenso, como no muy convencido de que le toca ser más de carne y hueso y menos ceremonioso, menos protocolario. Él no vino; lo trajeron a cumplir con el compromiso, con el ritual.
Tal vez sea cuestión de que, con el paso del tiempo, las cosas se asienten y su actitud se torne menos estirada y su campaña prenda lo suficiente como para que la gente se vuelque a él con algo (o mucho) más que con la insípida “esperanza” que intenta posicionar como su tema de campaña ante un electorado que quisiera ver en él al líder indiscutible que las circunstancias exigen.
Y conste que cuando me refiero a la gente, lo hago sabiendo de que se trata de la estructura priísta, no de las familias, no de la sociedad, no del electorado.
No así en los casos de Rigo (Rigoberto Rodríguez Rangel, precandidato a alcalde) y de Rosalba (de la Cruz Rerquena, precandidata a diputada local), quienes pese a que prudentemente se mostraron de bajo perfil, no pudieron impedir que la gente les manifestara de manera espontánea su simpatía y una confianza mucho más abierta. A la mención de sus nombres, el aplausómetro se disparó como para dejar constancia de que quiénes, hasta hoy, son los líderes a quienes los priístas mantenses identifican de manera natural.
Pero como alguien (un priísta) justificó: Ésto apenas está comenzando.
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