martes, 23 de febrero de 2016

Memorándum...

Cambio de luces…

Los ví desde mi balcón. Fácil sumaban dos mil personas que venían caminando encabezados por el ¿precandidato? del PAN a Gobernador, Francisco García Cabeza de Vaca, por los precandidatos a Presidente Municipal de El Mante y a Diputado local del distrito 17 (con cabecera en esta ciudad), Juan Francisco Leal Guerra y Clemente Gómez Jiménez, respectivamente; así como por el presidente estatal del PAN, César Augusto Verástegui Ostos y el presidente del comité municipal de ese partido, Enrique Murillo Rodríguez, entre otros panistas que pude reconocer.
A simple vista podía concluirse que se trataba de familias y vecinos de las colonias más populares de la ciudad. Un par de horas antes, pude observar como pequeños grupos de tres o cuatro familias atravesaban caminando por la Plaza Principal. Se dirigían a la colonia Cárdenas, en donde Cabeza de Vaca habría de inaugurar la pavimentación de algunas calles. Desde la noche anterior (ayer), en Facebook se dibujaba el escenario que hoy vi. Cientos de personas daban su “Me gusta” y hacían comentarios (“La colonia fulana estará presente…”) bajo una invitación al acto inaugural que esta mañana se desarrollaría en la Cárdenas.
Y desde allá se vinieron caminando hasta el centro de la ciudad, pasando frente al Palacio Municipal y de ahí hacia la sede del comité local de su partido.
La mezcla socioeconómica de los manifestantes fue muy clara. Se trataba de las clases populares, la gente que vive en las colonias que más habitantes tienen en la ciudad. Igual fue muy claro que se trataba de una marcha decidida de última hora. No hubo ni la clásica Banda de Guerra de alguna institución oficial de educación media-superior que se suelen utilizar para abrir esas marchas; ni patrullas de Tránsito, camionetas de la Dirección de Protección Civil, que fueran resguardando la seguridad de la columna humana. Sólo una ambulancia, al final, marcaba la retaguardia de la marcha.
Tampoco hubo presencia de autos, camionetas, motocicletas. Era gente, caminando, gritando vivas y manifestando con consignas su hartazgo por contra statu quo, el sistema y la clase gobernante y en favor de lo que, para ellos, es el símbolo de un cambio: Cabeza de Vaca.
En un rato se leerán por ahí las descalificaciones; las expresiones que intentarán minimizar el fenómeno que hoy mismo está sucediendo.
Si yo fuera el encargado, desde hace rato hubiera hecho el cambio de luces apagando los focos amarillos y encendiendo los rojos de alerta en el PRI. Pero sólo soy un narrador que, por casualidad, vio lo que estaba sucediendo porque la marcha pasó justo debajo del balcón de mi departamento, sobre la avenida Juárez.
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